Mi hijo es mejor que el tuyo.

¿Suena mal de verdad? Pues es el mensaje que estamos dando a nuestros hijos en muchas ocasiones. Y a sus padres. Ese mensaje y otros como que lo importante no es participar, es ganarle al de al lado. Que tienen que pelear con uñas y dientes por ser el primero en la carrera, por marcar el gol o por estar en primera fila en la coreografía de ballet.

Últimamente vemos muchas noticias de padres que han tenido que ser expulsados de partidos de fútbol o extra escolares, porque se estaban peleando entre ellos. Incluso llegando a las manos. Perdonad si no me sorprende luego encontrar noticias de violencia en las aulas o similares. ¿Qué esperamos? Les estamos enseñando que es lo normal.

Y es que creo que se nos está yendo la olla.

Así, en general. Se nos va de las manos todo, somos la sociedad de los extremos y de la incoherencia. Apuntamos a nuestros hijos a grupos deportivos para que aprendan el trabajo en equipo, el compañerismo, valores que en teoría les pueden ayudar en su crecimiento como personas. Pero claro, luego queremos que sea el mejor, juegue todos los minutos, sea el más aplaudido y un sinfín de etcéteras. Hasta nos peleamos con los entrenadores si hace falta porque nuestro hijo es mejor y debería jugar siempre.

A parte de estar enviándoles un mensaje, bajo mi punto de vista, erróneo totalmente, no les dejamos ser niños. Esa presión que reciben constantemente para ser los mejores en todo lo que hacen les hará pasar por encima de quien haga falta para recibir la palmada en el hombro de parte de sus padres. Y, por supuesto, les creará envidias innecesarias, peleas o discusiones con sus compañeros. Por no hablar de la bajada de autoestima si no consiguen lo que NOSOTROS queremos.

Porque, ¿nos hemos preguntado de verdad alguna vez para que sirven las extraescolares? ¿Las actividades deportivas o lúdicas para niños? ¿Están haciendo lo que quieren hacer o están haciendo lo que TÚ quieres que hagan? ¿De verdad quieren y disfrutan 4 horas a la semana de inglés, 4 de baloncesto y 3 de música?

Vamos a frenar un poco. Vamos a pensar otro poco. Son niños. ¿Qué necesita un niño? Jugar, aprender y crecer. Las actividades extra escolares son maravillosas, pero aprendamos nosotros primero a utilizarlas como herramientas adaptadas a ellos y esas necesidades.

¿Qué puedo hacer?

Escucharle

Bajo mi humilde opinión, escucharle mucho lo primero. Descubre qué le gusta, qué quiere o hacia donde se decantaría. ¿Quiere bailar? Que baile. ¿Quiere jugar a la petanca? Que juegue. No es mejor o peor por querer hacer lo que hacen todos, igual no le gusta lo que tú esperabas, pero son sus gustos, sus aficiones, no los tuyos.

Apoyarle

Una vez que se decida por una actividad, apoyarle. Cuando venga triste porque no ha marcado, porque no le ha salido ese paso, porque ha llegado el último en la carrera, apoyarle. Enseñarle que lo importante es su esfuerzo, su trabajo y su disfrute. Que tiene que disfrutar al correr, saltar o tirar, aunque los resultados no sean tan buenos como espera. Que siga trabajando, que seguro que mejorará, que allí estarás tú con él cuando eso pase.

Las comparaciones son odiosas

No compararle. Mucho cuidado porque a veces lo hacemos sin querer, pero no debemos compararlos con los otros niños. Ni a bien ni a mal. Cada uno tiene un ritmo, unas cualidades y eso debemos mantenerlo, hasta cuando estemos hablando con nuestra pareja, no con ellos, no sabemos cuándo nos están escuchando y qué mensaje va a calar en esas cabecitas.

Enseña y practica el respeto

Respetar. Por supuesto y por encima de todo. Nosotros a ellos, nosotros a los padres de los demás niños, profesores, entrenadores… Y así ellos respetarán a los demás.

Al final es como todo, sentido común y coherencia. Respeto y convivencia. Sólo que a veces se nos olvida y ellos, ay ellos, se dan cuenta de todo y el día de mañana serán así.

Mi hijo no es mejor que el tuyo, pero si se dan la mano e intentan caminar juntos, el mundo en el que vivan lo será.

Sonríe, sobran motivos.

Marta

8 comentarios en “Mi hijo es mejor que el tuyo.

  1. Sonia dijo:

    Fomentar la competitividad salvaje desde que son tan chiquitines no tiene sentido. Ser competitivos es algo que llevamos en los genes así que no es muy necesario, en general, que fomentemos ese tipo de actitudes. más bien al contrario.

  2. Y de verdad tienes 3 (@VanesaPerez1975) dijo:

    Completamente de acuerdo.Yo ese Mejor que el tuyo lo vivo día a día en clase de la mediana, muy competitiva a nivel de niños pero lo pero es que también de padres. Es terrible. Las extraescolares han sido siempre algo lúdico y aprendizaje. Cuando no ha querido continuar porque no le motivaban a otra cosa. Es así. Ahora que está en deporte de competición tratamos de hacerle comprender que son equipo, que todas se esfuerzan, ellas y el resto de lubes. Que es deporte y es ocio y es amistad…De momento nos va bien. Ya veremos..UN beso!!

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