Mis no propósitos de año nuevo

Mis no propósitos de año nuevo

Querido 2019…

Este año no quiero hacer una lista de propósitos para ti. No quiero empezarte como el que se enfrenta a un examen, presionándome por sacar buena nota. No quiero, porque al final la mayoría de las veces, no sirven para nada.

Este año quiero recibirte sin expectativas. Quiero abrirme a todo lo que me ofreces, bueno y malo, sin esperar nada a cambio. Quiero ser la mejor versión de mí, pero con pequeños esfuerzos diarios, con cambios desde dentro, con ganas, ilusión y vida.

Si hiciera balance del 2018…

No podría reprocharme nada. O sí. Pero a estas alturas de la vida, he descubierto que tampoco sirve de mucho machacarte a ti mismo por tus errores. He crecido, sufrido, reído y llorado. Pero sobre todo, he aprendido a superar obstáculos.

Perdí un embarazo, un sueño que acariciamos durante muy poquito tiempo, y me costó salir de aquello.

Gané un premio Madresfera, que me devolvió las ganas de trabajar en lo que me apasiona y me hizo querer mejorar y mejorar, hasta dedicarme en cuerpo y alma a ello.

Perdí un trabajo por el cual había apostado en cuerpo y alma, y me llevé uno de los palos más grandes del año.

Y volví a quedarme embarazada, soñando de nuevo, pero con más miedos que ganas.

Te llené de menús semanales, consejos saludables, sentimientos de mujer/madre/trabajadora/soñadora, maternidad, descubrimientos.

Volví a bailar, con mi hijo dentro y todos los sacrificios que eso conlleva.

Celebré el segundo cumpleaños de mi hija, la llegada de mis 28 años y viajé para descubrirme a mí misma en otros rincones.

Y, por último, viví una de las Navidades más complicadas en los últimos años.

Y, todo esto, me trajo a ti.

Porque quizá 2018 fue un año decisivo. Porque quizá descubrí un poco más lo que es vivir de verdad. Porque terminé de construirme como madre y como mujer. Porque me conocí más, me acepté más y empecé a quererme más.

Porque quizá con el paso del tiempo todos evolucionamos a lo que somos en esencia, y ya no soy de propósitos de año nuevo. Quizá soy de pequeñas metas, pequeños deseos, pequeños esfuerzos y pequeños trabajos. 

Pero todo se resume a que estoy aquí. Con 365 días que me regalas en blanco. Sin saber si los viviré todos, si traerán lo bueno o lo malo, si se cumplirán sueños o se ganarán batallas. Pero estoy aquí. Viva, luchadora, ilusionada, feliz. 

Haz tu magia, estoy preparada.

Sonríe, no sé si será un gran año, pero vivirlo merecerá la pena.

Marta

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