Migraña en el embarazo y lactancia

Migraña en el embarazo y lactancia

Como sabéis, sufro de migrañas desde hace años. Y sois muchas las que me habéis preguntado cómo he llevado la migraña en el embarazo y lactancia. Espero que os sirva de algo mi experiencia.

No es solo un dolor de cabeza.

No, la migraña no es «solo un dolor de cabeza». Hay frases que duelen, y cuando estas sufriendo duelen más.

Hay dolores de cabeza totalmente incapacitantes. Que no te dejan vivir, disfrutar, trabajar, nada. Esos dolores de cabeza que son más. Esos dolores de cabeza de los que poco se conoce y que mucho se banaliza.

Después de muchos años, me pusieron un tratamiento para prevenirla, además de encontrar por fin el medicamento que me ayudaba a bajar el dolor en crisis fuertes. Y, cuando por fin lo encontré, tuve que dejar de tomarlo.

Os quiero dejar esta web: «Dale voz a tu migraña», que a mí me ha ayudado muchísimo. A entender, a compartir, a empatizar. Maravillosa.

Migraña en el embarazo y lactancia

Cuando no puedes tomar la medicación de la migraña en el embarazo y lactancia.

Lo que más difícil se me hacía de pensar en esa época, era no poder acudir a la medicina para calmar el dolor. Me parecía absurdo el no comer jamón o sushi. Pero no poder tomarme una pastilla que me ayudase a vivir, me paralizaba. Sufrí mucho pensándolo y le di muchas vueltas al segundo embarazo. Pero al final, así es la vida, si quieres una familia tienes que sacrificar mucho.

Y, por si nueve meses fueran pocos, llega la lactancia. Y mucha de la medicación que recetan para tratarla, es totalmente incompatible. Si tenéis alguna duda sobre qué es compatible o no, os dejo la maravillosa web de e-lactancia.org donde podéis ver principios activos, alimentos, infusiones… Todo.

Así que, al menos en mi caso, toda la solución rápida o directa, estaba descartada.

Y entonces, ¿como lo he vivido?

Pues cómo he podido. En ambos embarazos.

Mis migrañas tienen dos factores desencadenantes principales, las hormonas y el estrés. En la ovulación y la menstruación, el dolor de cabeza lo tengo asegurado. Y muchas veces, si estoy estresado, puedo pasarme dos días en cama.

Así que no me ha quedado otra que buscar otras opciones para tratar de prevenir y manejar mejor el dolor.

Intentar prevenir.

Con el tema hormonal no puedo hacer nada. De hecho, los dos primeros trimestres de mis dos embarazos, han sido infernales. Las hormonas son las que son y están como están, ahí poco podemos hacer.

Pero, al menos, he empezado a conocerme bien y, sobre todo, a ver las señales que empieza a mandarme mi cuerpo y que me dicen que puede ser que una crisis se esté acercando.

  • Relajación diaria. Y este último mes como bimadre no he podido hacerlo, pero lo necesito sin duda. El yoga, la meditación y la relajación física me ha ayudado a tener el estrés a raya y a reducir los momentos de subida del dolor.
  • Buena alimentación. En mi caso, cuando no me alimento de forma adecuada o tomo ciertos alimentos, el dolor se incrementa. Nada de alcohol (obviamente esto va igualmente unido a embarazo y lactancia), nada de queso muy curado y el jamón en dosis pequeñas. He probado a quitar lácteos, como os comenté aquí, pero ni estos alimentos ni el chocolate a mí me afectan personalmente.
  • Buena hidratación. La deshidratación es otro de los factores que pueden desencadenarla. Así que, aunque a veces he necesitado alarmas para recordármelo, beber la cantidad de agua que necesitas es fundamental.
  • Ejercicio moderado. Nunca demasiado intenso. Y mirad que me gusta, pero no. El ejercicio demasiado intenso también me produce dolor de cabeza y, unido al cansancio, desencadena crisis.

Migraña en el embarazo y lactancia

Reducir el dolor de la migraña en el embarazo y lactancia

Sí, ni toda la prevención del mundo me libra de dolor. Hay días en los que aparece y, aunque me sigue dando ganas de llorar, tengo que vivir y convivir con ello. Así que he ido buscando remedios que a mí me funcionan para esas épocas en las que no puedo recurrir a la medicación.

Os prometo que habré probado de todo. Cuando tienes un dolor así, recurres a cualquier cosa que, sabiendo que no va a dañarte, crees que puede ayudarte. Sin embargo, sabed que no todo tiene base científica y muchas cosas se consideran pseudociencias. Cuidado con su uso, con la información. Siempre consultad profesionales sanitarios y decidid, pero plenamente informados.

Alimentación o medicina

  • Técnicas de fisioterapia. Os la pongo la primera porque no la he probado, pero me han hablado tanto de ellas, que en un futuro pienso recurrir a ver qué puede hacer por mí.
  • El jengibre se recomienda por sus propiedades antiinflamatorias. Lo he probado en infusiones calentitas que, además, me relajan. Obviamente, no me quita el dolor, pero si lo hago al principio de la crisis, tengo la sensación de que sube menos.
  • Aceite de lavanda. Simplemente por el aroma y por las propiedades relevantes que se le atribuyen. Se puede usar en el ambiente o con unas gotitas en las sienes masajeando.
  • Masaje en la cabeza. Por supuesto, nada de peinados apretados que tensen el pelo. Pero, además, un pequeño masaje en la cabeza con la yema de los dedos, sigue relajándome bastante.
  • Recomiendan la cafeína, sin embargo en embarazo y lactancia hay que tener en cuenta el no sobrepasar la dosis de 300mg al día recomendada. Pero os digo que a mí la cafeína NO me ayuda. Supongo que dependerá del caso y de la persona, como todo.
  • Acupuntura. Sí, una pseudociencia como os decía, pero a mí ha sido lo único que ha logrado de verdad rebajar mis crisis sin medicación. Puede que sea el típico «efecto placebo» y que mi mente sea la que lo cree y lo logra, pero para mí ha sido un salvavidas. Me lo recomendó el neurólogo, diciéndome que no tiene base científica pero que habría gente que le funcionaba, y que daño no me haría probar. Y así fue.

Remedios naturales

Sobre todo: paciencia, ánimo y buscad ayuda.

Y pedid empatía. A los de vuestro alrededor, a vuestra familia, amigos. Ayuda y empatía. Contad cómo duele, contad cómo os afecta, lo que no podéis hacer, lo que necesitáis cuando aparecen crisis.

Buscad profesionales, buscad atención. 

Y ánimo. Porque si el embarazo y la lactancia son momentos muy muy duros por sí mismos, con migraña pueden ser un infierno.

Pero sonríe, apoyarnos unos a otros nos hará más fuertes.

Marta.

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