Multitasking: cómo llegar a todo. ¿Nos están engañando?

Multitasking: cómo llegar a todo. ¿Nos están engañando?

Antes era aficionada al multitasking. Claro cómo no. Porque si queremos «llegar a todo» en esta sociedad, si queremos tener una brillante carrera profesional, una familia adorable, una casa perfecta y un cuerpo de 10, más nos vale aprender a hacer las cosas de dos en dos (o de tres en tres).

La gran pregunta: ¿cómo podemos llegar a todo?

Quizá ahí radica el problema. En esa mala costumbre que nos hemos puesto de hacer cada vez más y más cosas. De tener más y más cosas. ¿De verdad necesitamos tanto?

Ahora no está bien visto si no triunfas en tu trabajo. No vale con que trabajes y ya. Tienes que crecer y crecer, siempre aspirar a más. O montar tu propia empresa, emprender, luchar. Hacer, hacer y producir más. Y proclamarlo a los cuatro vientos, por supuesto.

Tampoco está bien visto si tu familia o tus días son normales. Tus vacaciones en familia ya no pueden ser en un camping, o te cruzas el mundo, o mal vamos. Los cumpleaños tienen que ser bodas, los regalos cuanto más grandes y vistosos mejor. Y, por supuesto, dedicarle tiempo a hacerlo tú mismo o tiempo trabajando para conseguir dinero y que te lo hagan. Tus hijos deben ir a inglés, a baile, a futbol y a informática, y te pasas las tardes llevándolos de un sitio a otro, ellos agotados y cuando llegan aún les quedan los deberes. ¿Jugar? No hay tiempo. 

Tu casa debe ser Pinterest. Todo en orden (pero MUCHO orden), todo bonito, todo blanco. Cada uno con su espacio, la decoración de moda y las plantas, de verdad. Que dan vida. Una terraza de ensueño para las noches de verano y una chimenea de película para las de invierno.

Multitasking
Ya quisiera yo que mi casa fuera así. En serio 😉

Y tu cuerpo, por favor, cuánto mas delgado, fit o en forma mejor. Da igual que acabes de parir, no nos cuentes historias. Debes estar delgada y perfecta para presentarte en esta sociedad. Haz deporte, mucho. Come sano, siempre. A parte, tu yoga, meditación, relajación, tiempo a solas, café con amigas y cena con la pareja. Que tenemos que tener nuestro espacio.

Y una cosa os digo: ojalá pudiéramos tenerlo todo.

Que yo quiero esa casa perfecta. Quiero que mis hijos aprendan y crezcan cultivados. Quiero tener mi tiempo, mi espacio. Quiero un trabajo que me apasione y que, además, me de un sueldo digno. Pero que no, que a veces no se puede.

El multitasking: la solución que nos han dado.

¿Qué pasa cuando queremos todo esto y los días solo tienen 24 horas? Pues que nos han vendido una solución estupenda: haz multitasking. Haz varias cosas a la vez. Aprovecha al máximo cada segundo.

Después de mucho tiempo haciendo caso a todo eso, ahora digo NO. BASTA. No quiero hacer muchas cosas a la vez. No quiero llegar a todo. No lo necesito.

Consecuencias negativas del multitasking.

Dejé de disfrutar. El agobio y el estrés me acompañaban allí donde iba.

Porque para qué voy solo a irme a andar, si puedo estar escribiendo posts y sacando contenido a la vez. En esas horas mi mente no desconectaba, mi cerebro se esforzaba por hacer las dos cosas y, además, me estaba perdiendo la vida.

SÍ, NOS PERDEMOS LA VIDA.

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Siento decírtelo tan claro, pero así es como lo siento. Nos perdemos los árboles, el sol, el viento y la gente si no disfrutamos «solo» de pasear. Nos perdemos un gesto de nuestros hijos, sus miradas, sus risas, sus necesidades, si no estamos con ellos presentes y estamos atendiendo el móvil.

Nos perdemos esa mirada dulce de nuestra pareja, esa caricia y esa sonrisa si no cenamos juntos, sin necesidad de hacer nada más. Nos perdemos mucho, porque acabamos por hacer muchas cosas, pero sin disfrutar plenamente ninguna.

A parte, por supuesto, que esa «productividad» que nos venden habría que estudiarla. No tengo tan claro que hacer muchas cosas sea sinónimo de ser productivo, porque igual no las hacemos bien. Y entonces… ¿para qué llegar a todo si llegas mal?

Lo que sí me ha funcionado.

En el momento en el que decidí vivir de manera más consciente y relajada, todo mejoró. Mi relación conmigo misma, mi descanso, mi relación de pareja, mi relación con mis hijos… Hasta mi trabajo.

Os dejo algunas cosas que me han funcionado para no necesitar el «multitasking».

  • Encontrar un método de organización de las tareas del hogar perfecto. Sí, es muy difícil. Requiere práctica, leer mucho sobre gestión del tiempo y mucho ensayo y error. Pero en mi caso lo he encontrado, y la casa ocupa su lugar, no más. Nada de estar todo el santo día con quehaceres. Necesita su tiempo, pero cuando te organizas bien, no sales de ese tiempo acotado. Igual con la organización de las comidas.

Multitasking

  • Planificar la vida. Me sigue pareciendo genial la organización y la buena planificación. Así me ahorro estrés. Sé que tengo que hacer y cuando, mi mente está libre de carga y yo vivo relajada. Eso sí, no anoto ni planifico más de lo que puedo. Los días tienen 24 horas, no planifico actividades para 36h.

Como llegar a todo

  • Acotar el horario de trabajo (siendo realista). Si trabajas fuera de casa, este punto quizá te lo puedes saltar. Digo quizá porque quizá no (Carlos trabaja fuera pero, además, está muchas horas en casa con cosas y más cosas del trabajo). Pero si eres autónomo, esto es NECESARIO. Si no, te pasas el día trabajando y haciendo otras cosas a la vez, y la espiral de estrés que se crea es bestial. Mi horario depende de mis hijos, pero levantarme a las 5 de la mañana me ha ayudado a sacar, al menos, tres horas seguidas de trabajo sin interrupciones (con suerte).
  • Una cosa cada vez. Sí, lo siento, ya no hago varias cosas a la vez. Bueno, miento. Algunas cosas sí, como cocinar mientras escucho música, limpiar con algún podcast… Cosas sencillas que me hacen compañía y las disfruto sí que sigo haciendo. Pero si veo una serie, la veo. Aunque vea muchísimas menos. Si trabajo, trabajo, aunque tenga que meterme en la habitación y «desaparecer» media hora para mi familia. Doy todo de mí, pero con una sola cosa a la vez.

Como llegar a todo

  • Descanso. No hacer nada está muy mal visto. De verdad. Parece que tenemos que mostrarnos constantemente haciendo cosas, cosas interesantes, cosas guays. Pues no, me bajo también de eso. Quiero descansar. Con mis hijos, con mi familia, sola. Quiero tener ratos de estar haciendo cosas «no planeadas». De jugar con ellos, sin más. De acostarme y leer si me apetece, o mirar al techo si tengo ganas. Y no, no me avergüenza decir que a veces no hago nada. Es maravilloso.
  • Hago más cosas que me gustan y me gustan más las cosas que hago. ¿Casualidad? No creo. Si estoy con mis hijos al 100%, sin distracciones (ya dejo hasta el móvil en otro cuarto), disfruto más de estar con ellos. Si trabajo al 100% disfruto más de mi trabajo. Si hago deporte, leo, descanso, paseo… al 100%, todo me gusta más. Porque mi mente hace esa tarea y la saborea.

Como llegar a todo

Ya os dije que mi segunda maternidad me había cambiado.

¿Demasiado? 😉

Sonríe, sobran motivos y sobra multitasking en el mundo!

Marta

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