#despuesdeparirquieroexistir: problemas graves del postparto.

#despuesdeparirquieroexistir: problemas graves del postparto.

¡Buenos días! Estoy tan contenta por poder dejaros más historias de postparto… Gracias a todas las que lo hacéis posible y mi email martarivasrius@gmail.com sigue abierto a cualquier historia que tengáis que contar.

Vamos con la de hoy, que me ha puesto los pelos de punta, sobre problemas graves del postparto inmediato. Gracias a Nayara, desde aquí le mando un beso enorme y toda mi fuerza.

La historia de Nayara.

«Soy Nayara, te escribo desde Mallorca aunque soy de Brasil, vivo en España desde 2005.

Conocí al padre de mis hijos en 2008 y en seguida supimos que queríamos formar una familia juntos. Nos casamos en 2012 y en 2015 nació nuestro primer hijo, un bombón pelirrojo que revolucionó nuestras vidas, fue un embarazo normal y un parto que acabó en cesárea pero sin más complicaciones.

Para nuestra sorpresa en septiembre de 2016 descubrimos que esperábamos un nuevo bebé, fue una sorpresa ya que el embarazo de Juan Carlos nos costó muchísimo ( tárdamos mucho, y tras varios abortos al fin conseguimos).

Todo el embarazo transcurre con normalidad, descubrimos que esperamos otro niño y para nosotros la felicidad no cabía en el pecho. A las 35 semanas ya tenía contracciones considerables, de hecho he ido a correas más de una vez, pero siempre me decían que estuviera tranquila q como no eran regulares no eran de parto.

problemas graves del postparto.

A las 38 semanas a las 3:15h de la madrugada vuelven las contracciones y en una de ellas rompo aguas (escuche como un estallar de dedos) y llamamos a mis padres para que se quedaran con Juan Carlos y nos vamos al hospital, felices.

El parto, el primer día de una nueva vida.

En el plan de parto al haber tenido una cesárea anterior te preguntan si quieres otra cesárea o quieres intentar un parto, y yo me decido por el parto.

Me mira el personal de guardia y confirman que había roto aguas y estaba solo de 1cm por lo que nos mandan a planta y a esperar… Estoy hasta las 10h de la mañana cuando me tienen que pasar a paritorio porque ya empiezo a tener bastante dolor. Estoy en monitores como 2h y cuando ya no puedo más me pasan a paritorio (recuerdo que en unas de las contracciones me hice pipí encima).

En paritorio el anestesista tarda mucho en llegar, recuerdo gritar como una loca por la epidural, y sin resultado ninguno decido que me hagan una cesárea ya que así si o si me tendrían que anestesiar. La ginecóloga viene en seguida con la anestesista y me dice que tenga un poco de paciencia y no desista del parto normal.

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Tengo un tatuaje en la espalda que dificulta la aplicación de la epidural, me pinchó como 5/6 veces y en la última me dice que si ella no consigue tendá que llamar a un compañero. A mí ya todo me daba igual, yo solo quería que se acabara el dolor, entonces por fin lo consiguió.

Con la epidural las 14:30h puedo descansar algo, hasta que observamos que el corazón del niño es muy inestable, y yo empezaba a tener ganas de empujar. Entra la matrona, me examina y estoy de 10cm. Hay que llamar al ginecólogo ya que el bebé no estaba del todo bien y había que tomar una decisión.

Cuando un parto no es lo que esperamos o lo que queremos.

Cuando llega el médico el niño ya estaba coronando y deciden sacarlo con ventosa ya que no podíamos esperar más. Me sondan antes, ponen la ventosa en la cabecita del bebé y a la vez que yo empujaba el ginecólogo estiraba.

En 15min nació mi hijo, un bebé hermoso, con unos ojos que le iban a salir de la cara de tan grandes que los tenía y nos miraba.

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El pediatra ve al niño bien y nos deja tranquilos mientras el ginecólogo me cosía , 24 puntos entre dentro y fuera, un desgarro de 3 grado, pero yo era feliz y sin sentir dolor yo estaba bien. Esperamos que la epidural fuera dejando de hacer efecto para poder ir a planta, no me dicen de hacer pipí ya que me habían sondado hacia 30min.

El dolor, síntoma de que algo no va bien.

Van pasando las horas y empiezo a sentir dolor, la anestesia se iba y me dejaba con este desgarro tan horrible. Tengo ganas de hacer pipí me siento en el wc y no sale. Me meto en la ducha para aliviar el dolor “quizás sea miedo del escozor” por eso no sale el pipí.

Pasan las horas y sigo igual, el dolor en la vejiga empieza a ser insoportable, llamamos a las enfermeras y después de hablar con el médico, deciden ponerme una sonda para toda la noche. Al día siguiente, pasa el médico y me dice que quitaran la sonda y que haga pipí por mí misma, que la herida estaba muy bien y que no había de que preocuparse.

Y la historia se repite… durante 3 días más. Deciden hacerme ecos vaginales y en la vejiga no encuentran nada… Recuerdo que uno de los médicos me dijo que todo estaba en mi cabeza, que me tranquilizara que a si entonces volvería a orinar normal.

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Estuve así durante 7 días llorando por no poder más estar en el hospital, lejos de mi hijo mayor, sufriendo de dolor, que cada dos por tres venía alguien diferente a sondarme y los médicos no sabían que me estaba pasando porque según lo que ellos veían no había nada que estuviera mal y fuera el causante de la retención urinaria.

Varias veces tuve que escuchar que me calmara, hasta que vino una ginecóloga mayor, una señora de unos 60 años, me recetó un relajante muscular, que así me iba a tranquilizar y podría descansar.

Santo remedio he podido hacer un par de gotas de pipí, hasta lloré gritando llamando a mi marido en el baño. Esta misma tarde nos dejaron irnos del hospital.

Los problemas de verdad empezaron cuando llegué a casa.

Yo tenía mucho dolor de cabeza y de espalda, estar tantos días en el hospital me tenía fatal. Esa misma noche empiezo con fiebre en mi casa, tomé un nolotil y pude dormir algo, pero el día siguiente empiezo a estar peor, mi marido va al trabajo a entregar la baja y yo me quedo sola con los niños, le dije q no pasaba nada que en 30 minutos  estaría en casa otra vez con nosotros.

Empeze a sentirme verdaderamente mal, llamé a mi madre a ver si está por casa que venga a estar conmigo. Ella estaba a 20 minutos de casa y llamé a mi hermana para que fuera a verme.

Cuando mi hermana llega a casa no puede entrar ya que no tiene llave más que mi marido, mi madre y yo. Ella desde fuera escucha a los niños llorar y yo que no contesto ( estaba teniendo una convulsión febril). Hasta que llegaron todos y pudieron socorrerme estuve tirada en el sofá, con un bebé de 21 meses y otro de 8 días.

El poco tacto, a veces, del personal sanitario.

Al llevarme a urgencias me desmayo y todo el personal se pone muy nervioso porque  una semana atrás esta misma gente me estaba ayudando a dar a luz. El mismo ginecólogo que me ayudó en el parto fue el que me atendió. El desalmado, cuando trajo el resultado de las analíticas y me dice que voy a ingresar otra vez ya que tengo una infección de orina muy fuerte, me ve llorar y me dice (delante de mi madre y mi marido): «Hazme el favor de calmarte que tu estado de ánimo pone nervioso a mi personal».

Así sin más.

hospital

Las consecuencias emocionales de los problemas postparto.

Paso más 7 días en el hospital, viendo a mi hijo mayor a ratitos poniéndole una bañera con agua en el patio de la planta para poder estar con él jugando mientras su hermano dormía un rato.

Al fin nos volvemos a casa, la infección cesó, la herida estaba mucho mejor, pero yo estaba destrozada… Yo quería llorar, y hasta hoy día ya pasados dos años de eso, me sigue poniendo la piel gallina y emocionándome por acordarme por lo que he tenido que pasar y por las cicatrices que me a dejado en el corazón en el alma y en el cuerpo.

Hoy día me sigue viendo un urólogo, sufro de vejiga hiperactiva ( en mi cabeza tengo ganas de orinar todo el tiempo) aunque no hay nada en la vejiga.

Escondemos lo que sentimos por el bien de los demás. Pero no desaparece.

He tenido que hacerme la fuerte delante de mucha gente aunque mis ganas era de llorar hasta acabar el dolor (si se puede), delante de mis padres para que no se preocuparan, delante de mi marido para que vea que soy una mujer fuerte, delante de mis hijos porque ellos si son seres indefensos que me necesitan.
Aquí mi historia, he sobrevivido.

Tengo marcas de la guerra, pero me las guardaré para mí, porque la sociedad es demasiado insensible para oír mi historia.

Un beso muy fuerte y ánimos que una puede con eso y más, que sepas que no estás sola y que Dios puede todas las cosas, solo tienes que pedírselo.
Un besito muy fuerte desde Mallorca»

Gracias por esta historia de problemas graves del postparto que apenas se oyen, y existen.

Un abrazo,

Marta

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