Maternar conscientemente en tiempo de cuarentena

Maternar conscientemente en tiempo de cuarentena

Hoy este post es en calidad de desahogo. De lo que cuesta maternar conscientemente en tiempos de coronavirus, de las paredes propias que me he encontrado, y también de lo que he aprendido.

¿Qué es para mí maternar conscientemente?

Quizá deba empezar por aquí, pues igual no existe una definición global y cada uno le da su propio significado.

Para mí, significa estar. Y estar, no solo físicamente, sino emocionalmente. Estar presente. Que esto puede parecer obvio, pero no lo es.

¿Cómo no vas a estar presente, si estamos en cuarentena? Ya, pero todos sabemos que podemos estar sin estar. Estar pero pensar en otras cosas mientras juegas. Estar pero mirar el móvil constantemente mientras tratan de jugar contigo. Estar, pero poner la televisión para no tener tú que entretener o enseñar.

Maternar conscientemente

He intentado hacerlo desde el primer momento

Con Sofía lo veía fundamental. Si ella está despierta, tengo que estar por y para ella. Es mi hija, está creciendo, aprendiendo, conociendo el mundo. Y yo soy su anclaje con él.

Así que siempre he jugado y estado con ella de forma consciente. Sin interrupciones, sin distracciones. Centrándome solo en su necesidad en ese momento, en su curiosidad, en su forma de crecer a mi lado.

Hacerlo así ha sido maravilloso (y agotador a ratos). Admito que he podido mantenerlo, hasta con dos hijos, por el equipazo que tengo a mi lado. Que siempre ha estado ahí para darme mis momentos de desconexión, de descanso y de vida propia.

¿Qué pasa ahora?

Que llevamos muchos días encerrados. Que hemos jugado unas 12 horas cada día. A todo. Que ellos están encerrados, y nosotros también.

A las muñecas, a las seños, a la compra, al futbol, al baloncesto, a juegos de mesa, a pintar, a aprender… A todo.

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Sumándole a esto las tareas de clase, las tareas del hogar que estamos manteniendo y nuestro estado de ánimo, que no es un estado normal o natural. Que estamos cansados, preocupados. Que tenemos miedo, ansiedad, incertidumbre, pena, nostalgia.

Pero ella no lo entiende. No entiende que ahora, aunque estemos tantísimas horas juntas, no siempre me apetece jugar. No siempre quiero leer o pintar. Que necesito estar sola, aunque sea en el baño.

Hablar con ellos, aunque nos cueste

Mi soluciones a poder seguir maternando de manera consciente en esta época y ser la madre que me gusta ser con mis hijos, han sido dos.

La primera, pedir unas horas para mí a mi pareja. Tanto para trabajo como momentos puntuales a lo largo del día cuando no puedo más (y cuando no interfieren en sus horas de trabajo).

Necesito desconectar a veces 10 minutos. Para ducharme, para soltar con algo de yoga o para leer un libro. Dejar de jugar para dedicarme a mí. Y no me da vergüenza pedirlo ni me siento mal por ello. Que creo que es la lección mejor aprendida de esta cuarentena.

Maternar conscientemente

La segunda, hablar con Sofía claramente. Explicarle el día que estoy más nerviosa, preocupada o triste. Con las cosas que le pueden llegar a su edad, adaptado a ella, pero para que me vea como humana que soy. Como ella. Con mis días buenos y mis días malos.

También decirle cuando no tengo muchas ganas de jugar. Al principio lloraba mucho y no era capaz de permitírmelo. Se enfadaba. Ahora me pide cinco minutos o me dice que después jugaremos más. Y me deja desconectar.

Ante todo: ánimo y paciencia

Os mando ánimo. Sea cual sea vuestra situación. Y kilos de paciencia… Porque hay que sumarle a todo esto, que se nos acaba antes. Y que también es normal.

Amamos a nuestros hijos. Intentamos ser mejores cada día por ellos. Pero si esto, a veces, nos supera, creo que también forma parte del crecimiento. Suyo y nuestro.

Os mando un abrazo gigante y ánimo para maternar conscientemente, que por aquí todavía se puede abrazar.

Marta

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