Bimaternidad: mas de un año a tu lado

Bimaternidad: mas de un año a tu lado

Hace poco, en Instagram, me pedisteis que hablase de la bimaternidad. De qué me ha aportado, mi experiencia mis sentimientos…

Al principio pensé: “No sé si voy a decir lo que quieren leer”. He estado a punto de no escribirlo… Pero, ¿por qué no?

Bimaternidad y culpa

Como no, de lo primero que tengo que hablar es de la culpa. Maldita culpa.

Fue el primer sentimiento que tuve. Culpa por no estar con Sofía cuando di a luz. Culpa por estar con ella y no atender al 100% a Carlos los primeros días. Culpa por estar con ambos, y ninguno a la vez.

Después esa culpa se fue transformando. Será que es como la energía, que ni se crea ni se destruye, siempre está ahí. Y llegó la culpa por no darle al segundo todo lo que le diste al primero.

O la culpa por tener que volver al trabajo por necesidad económica, cuando te gustaría estar a su lado. La culpa por la falta de paciencia debida al agotamiento, por la falta de autocuidado.

Y la culpa por descuidar a tu pareja, como no. Porque aunque intentemos mantener la relación todo lo sana que podemos, nunca será igual que cuando no tenías todas esas responsabilidades externas contigo. Ni tan poco tiempo a solas.

Bimaternidad

Bimaternidad y miedo

Después os quiero hablar del miedo. Un miedo que no sentí en mi primera maternidad.

Un miedo a que algo salga mal, en cualquier momento. A que aparezca una enfermedad inesperada, falta de salud. Un miedo por todas las cosas que he ido viendo con el paso de los años.

Miedo a que les pase algo. A que se hagan daño. A que sufran, en cualquier aspecto.

Bimaternidad y agotamiento

Y ligado con la culpa, como no. Porque si Verdeliss puede con siete, ¿cómo puedo estar yo agotada con dos? Porque si la gente convive con enfermedades o problemas de verdad, ¿por qué estoy tan cansada solo con esto?

Pero el agotamiento que he sentido este último año, jamás me lo hubiera imaginado. Sí, quizá también influyan las noches sin dormir, las horas de trabajo como autónoma de madrugada o las mil cosas al día que hago, pero desde que nació Carlos, agotada es mi forma de vida.

Y he intentado reducir tareas, pero de momento no lo he conseguido. Porque me gusta mi trabajo y necesito un sueldo. Porque me gusta cuidar de mis hijos y jugar con ellos todo lo que pueda. Porque me gusta mi pareja y sacar algo de tiempo juntos. Porque me gusta cuidarme y el deporte sigue siendo una prioridad. 

He mejorado en muchas cosas, mi hogar está ordenado, se lleva fácilmente y no tenemos tensiones que antes aparecían, pero sigo luchando por conciliar trabajo y familia sin perder mis valores por el camino.

Bimaternidad

Bimaternidad y las cosas buenas

Quizá podría extenderme más en todo lo anterior. Y contaros la de mañanas de llantos que llevo acumuladas este año o las noches de ansiedad o falta de paciencia y fuerzas. Pero entonces sería un post negativo al completo y no describiría bien lo que siento.

Porque la bimaternidad me ha dado algo que no pensé posible. Me ha dado vida. La que siento cuando les veo juntos. La que me recorre por dentro cuando nos abrazamos. La que me hace emocionarme cuando nos observo desde fuera.

Nada de lo anterior puede pasar por encima de lo feliz que me hacen mis hijos. Y llorar de cansancio no significa que no sea feliz, significa que tengo que aprender mucho aún. Porque la felicidad que me aportan cada uno de ellos… No tiene precio.

Porque he descubierto que tengo aún más amor para compartir del que pensaba. Que quiero dormir con ellos cada noche, abrazarles cada mañana, pasear cada día, jugar cada tarde y leerles cuentos hasta verles dormir.

Quiero cuidar de nuestro hogar para verlos crecer felices y seguros. Quiero poder viajar con ellos, descubrir nuevos rincones y mostrarles lo bonito que es el mundo. Y, sobre todo, quiero verlos crecer juntos, con el apoyo que sé que serán el día de mañana.

¿Volverías a hacerlo?

Sí y mil veces sí. Sé que estamos en la etapa más agotadora físicamente de la crianza. Sé que luego vendrán mil cosas más, quizá más llevaderas o quizá no. Pero para mí la vida es esto. 

Es ser feliz cada mañana y cada día antes de cerrar los ojos, solo porque ellos están ahí. Sin más.

Bimaternidad consciente

Y es que ya os he hablado de esto antes, pero no quiero ser una madre cuidadora simplemente. Para mí es importante sentarme a jugar con mis hijos. Cocinar con ellos. Salir a pasear, jugar en el parque. Ir de compras. 

No quiero una maternidad de cuidados exclusivos. Quiero una relación feliz y sólida con cada uno de ellos. Quiero ayudarles en el camino de descubrirse, de conocerse, de saber quienes son y qué quieren. Quiero SER y ESTAR.

Bimaternidad y rutinas

Y sí, creo que podemos «mejorar» esta experiencia de la bimaternidad. Creo que en la organización, las rutinas y la corresponsabilidad se esconde el secreto de una vida más tranquila. Creo que estamos en el camino como familia, pero que es un camino cambiante.

Ojalá tener hijos fuera una ciencia exacta donde te dijeran cómo actuar en cada paso del camino. Pero no. Las situaciones cambian por días, por etapas, y tenemos que adaptarnos a ellas. 

No me cansaré de decir que cada familia es única y que debe encontrar SU forma de criar, vivir y disfrutar del camino. Nosotros estamos en proceso de encajar la nuestra.

Gracias un día más por leerme. Por seguir aquí después de tanto, y por vuestro cariño.

Con amor de una madre con ojeras,

Marta

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